Oscuridad, reflejo y siluetas. María Betania González dirige una obra de danza contemporánea que se sumerge en el imaginario nocturno de Gabriela Mistral.

“La noche de nuestra patria / de estrellas acribillada / en cedazo a lo divino / está colando las almas”. Así comienza el poema Noche andina, de Gabriela Mistral, texto que inspira Los cuerpos son celestes. Esta obra de danza contemporánea indaga en la visión poética mistraliana de noche y cielos, a través de un trabajo coreográfico sobre lo oscuro, giratorio y despersonalizado.

“Pienso en cómo podemos hacer danza sin que el cuerpo humano sea algo indispensable para ella. En la pieza habrá cuerpos, sí, pero lo que buscamos es que al menos por un instante alcancen a ser simplemente noche, espectros, materia celeste más que materia humana”, explica la directora María Betania González.

En escena hay nueve intérpretes y una instalación lumínica inmersiva, de Paulina Villalobos, que busca funcionar como un décimo intérprete.

Dirección: María Betania González
Intérpretes: Daniela Villanueva, Daniella Soto, Diana Carvajal, Francisca Miranda, Franco Oviedo, Georgia Del Campo, Jorge Volpi, José Chahin, Rodrigo Chaverini
Instalación lumínica: Paulina Villalobos
Asistente de dirección: Alan Ibáñez y Rodrigo Chaverini
Producción: Carla Redlich
Música: Alejandro Albornoz
Comunicaciones: Ximena Veas
Gráfica: Eduardo Ceron
Asistencia coreográfica y poética: Bárbara Pinto

Crédito galería de fotos: Patricio Melo

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