Cuarto mundo

Carlos Ortúzar
Escultura metálica, 1972

El cuarto mundo, del chileno Carlos Ortúzar, fue una de las piezas escultóricas que se instalaron en el edificio erigido para la UNCTAD III y en el posterior Centro Cultural Metropolitano Gabriela Mistral. Sin embargo, también es parte de la veintena de obras que desaparecieron en 1973 tras el Golpe Militar.

Esta escultura metálica estuvo sólo un año emplazada y en 2019 volvió a su ubicación original frente a la Torre Villavicencio, gracias la gestión de la Bienal de Ates Mediales que contactó a la familia de Ortúzar para pedir autorización. Luego llamaron a la maestranza Jemo para invitarlos a participar de la reconstrucción, y finalmente a GAM y al Ministerio de Bienes Nacionales para que recibieran la obra.

La pieza es de acero pintado al esmalte acrílico, tiene más de tres metros de diámetro y pesa una tonelada y media. Está construida en base de hormigón, tiene además círculos interiores móviles de aluminio. No se reconstruyó la fuente de agua de la escultura original, pero su confección permite la movilidad hasta que se defina el uso del edificio Villavicencio.

La obra, instalada en 1972, fue una advertencia frente a la distinción entre el “primer, segundo y tercer mundo”, división que expandía los efectos de la revolución industrial a una escala global y separaba al mundo en diferentes clases sociales, mientras que el concepto de “cuarto mundo” se acuñaba para designar a la porción más marginada que vive en condición de desprotección, riesgo social e incluso a los pueblos originarios afectados por la globalización.

Carlos Ortúzar

Chile (1935 - 1985)

Artista

Ortúzar fue uno de los artistas más destacados en introducir una concepción social del arte, que estuviera al alcance de todos en el espacio público y se integrara con la arquitectura.

En el inicio de su carrera artística, su obra estuvo vinculada a un lenguaje más cercano a la pintura matérica con trabajos que tenían como tópicos principales el paisaje, los mitos locales, lo precolombino y la arqueología. Posteriormente, incursionó y experimentó con nuevas tecnologías y materiales industriales. También añadió luz y movimiento a sus trabajos, con piezas móviles activadas por cambios ambientales o directamente impulsadas por motores.

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