• Voluntad y Lápida

Leonardo Portus
Esta obra rescata el testimonio colectivo a partir de la placa realizada por el escultor chileno Samuél Román en 1972 y desaparecida que decía:

"Este edificio refleja el espíritu de trabajo, la capacidad creadora y el esfuerzo del pueblo de Chile, representado por: sus obreros, sus técnicos, sus artistas y sus profesionales. Fue construido en 275 días y terminado el 3 de abril de 1972 durante el Gobierno popular del compañero Presidente de la República Salvador Allende G.” 

En este proyecto curatorial, Portus realiza una obra compuesta por dos partes llamada “Voluntad”, que rescata el testimonio colectivo a partir de la réplica de la placa señalada y el rescate del texto en código Braille como ejercicio de lectura para no videntes, haciendo patente y tangible en una experiencia táctil, un fragmento de nuestra historia oculto, perdido y por lo tanto, intangible.

La primera obra de nombre “Lapida” consiste en una réplica de ésta trabajada en un dispositivo de mirilla en la cual el público se reencuentra con la imagen de la lápida perdida a través de una foto histórica, prácticamente el único registro existente, y cuyo contrapicado resalta la imagen de la torre como escenografía, congelando la utopía de la modernidad en versión latinoamericana, como posibilidad latente.

Como contraparte a la anterior obra, alojada en el interior del edificio, la segunda obra “Voluntad” se ubica en el exterior en el sector de la plaza hundida del edificio (donde estuvo ubicada la lápida original). Esta obra de formato extendido, consta de dos partes: la primera se instalará sobre los pasamanos que se dirigen a la plaza hundida. Esta consiste en la instalación de la frase de Samuel Román escrita en código Braille recorriendo los espacios y lugares, La segunda fase es la inscripción en serigrafía sobre el vidrio la frase en un formato de 3 cm de alto (por cada letra) extendiéndose por 9 metros de largo.

Sobre Voluntad y Lápida, la piel y la arquitectura se instalan físicamente como ejercicio de lectura de la memoria, sin recuerdos nostálgicos sino murmullos y silencios que siempre fueron expuestos y compartidos.