• Sin título (jardineras y bancos)

Ricardo Yrarrázaval
Sin título (jardineras y bancos)
Hormigón, 1972


La figura humana es una constante en la obra de Ricardo Yrarrázaval quien, desde la década del setenta, trabaja sobre la idea del hombre urbano y el hombre masa que se encuentra sumido en su soledad.

La serie de jardineras que creó para el edificio de la UNCTAD III diversifica su producción creativa hacia objetos de arte funcionales que se incorporan al espacio donde están ubicados.

Amador Ricardo Yrarrázaval Larraín, pintor (Santiago, 1931).
En Santiago estudió con los maestros André Racz, Claudio di Girólamo y Raúl Valdivieso en cerámica.
En 1952, a los veinte años viajó a Europa donde realizó cursos de dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes de Roma, Italia y en la Academia Julien de París, Francia en 1953. Sucesivos viajes le permitieron conocer y aprender sobre los movimientos plásticos contemporáneos.
Regresó a Chile dedicándose a la pintura y cerámica. En 1957 viajó a Europa en donde trabajó en cerámica en Vallauris, Francia y en Pintura en Londres bajo la dirección de John Duguid.
En 1966 gracias a la Beca Guggenhein, trabajó en Nueva York durante un año.
Por años se dedicó principalmente a la creación de objetos cerámicos esmaltados. La pintura, el dibujo y el pastel surgieron en forma más definitiva luego de un viaje por países sudamericanos. La vastedad del desierto boliviano despertó su interés por reflejar sensaciones y presencia humana en el amplio espacio de la tela.
En sus inicios optó por la pintura abstracta y destacó por su manejo del color y la composición. Más tarde la figura humana se transformó en una constante en su obra adelantándose tempranamente, a fines de la década de 1960, al planteamiento de un fenómeno social que caracterizaría a las décadas posteriores, el hombre urbano, dueño del poder pero que vive incomunicado. 
En la década de 1990 Yrarrázaval abandonó el color y los pinceles para dedicarse a la litografía. En años posteriores su carrera artística se vio afectada por la imposición médica de no pintar por problemas alérgicos que lo aquejaron, pero el artista supo sobreponerse y demostró su versátil talento con la ayuda de las nuevas posibilidades plásticas que ofrecen los avances tecnológicos modernos. En 1999 expuso al público su primera serie de obras logradas por medio de técnicas digitales de Photoshop, exhibición en la que mantiene la figuración y un trabajo de alta calidad.