El teatro social acumula en Chile una larga y poderosa tradición, y la joven compañía La Re-Sentida ha venido afirmando esa cadena con obras vinculadas a la pasividad de la sociedad actual. La obra Simulacro (2009) también respondió a la visión del grupo para un teatro que asume como un deber «la desfachatez, la desacralización de los tabúes y la reflexión desde el absurdo».
Tratando de hacer una obra que cambie el mundo (El delirio final de los últimos románticos) se inscribe dentro de esa misma línea subversiva. La obra está protagonizada por cinco jóvenes que acumulan cuatro años de encierro en un sótano, en donde, sin contacto alguno con la realidad, desvarían sobre sus ideales y la posibilidad de montar una obra teatral capaz de cambiar el mundo. El absurdo de su situación les sirve para reflexionar en torno a los temas eternos del arte, la cultura y la política. ¿Es inútil pedir lo imposible? ¿Puede hablarse hoy de libertad e igualdad? ¿Qué sentido tiene aspirar a estas alturas a la solidaridad, las utopías o la revolución?
El texto de La Re-Sentida nació, según el director de la compañía, del pesimismo y la rabia: «Habla de esa generación que creció con padres que nos privaron del teatro político. Pero también de esa revolución que para mí tiene dos explicaciones: o es un delirio o un absurdo. ¿Y qué más inútil que hacer teatro?». La obra confronta dos pulsos históricos: el de la lucha ideológica y la efervescencia combativa del arte en los años sesenta, y el del discurso contemporáneo en torno al fin de las ideologías y el arte por el arte. Lo explica el director Marco Layera:
«Nos centramos en los conceptos de revolución, utopía y teatro: revolución porque toda reflexión nos reclama un cambio sustancial de los valores sociales imperantes; utopía, porque está en la naturaleza humana aspirar a una sociedad ordenada en torno al bien común; y teatro, porque es nuestra herramienta. Lo atractivo de esta propuesta es su arrojo, ya que nos interesa arriesgarnos de verdad en escena, desmarcándonos de las formas y discursos artísticos hegemoneizantes, cuestionándonos nuestra propia poética».
*Sobre la compañía: La Re-sentida nació en 2007 con profesionales egresados de las escuelas de Teatro de La Matriz, Universidad Arcis, Teatro Imagen, y Club de Teatro. Su propósito es buscar nuevos lenguajes propios e identitarios a través de la investigación y experimentación escénica. Su manifiesto establece la «consolidación de una poética particular, que encarne nuestros pulsos, visiones e ideas, cuyo fin último es concretar puestas en escena con autoría, desmarcándonos de las formas y discursos artísticos hegemoneizantes. Para esto hemos instaurado una metodología de trabajo basada en la investigación teórica, en la creación colectiva y en el trabajo de laboratorio».
Más información: laresentida.teatro






















































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































