La desaparición de una amiga detona una crisis en un grupo de travestis, poniendo en riesgo sus vidas y las de sus rivales colombianas. Rodrigo Soto dirige la obra escrita por Gerardo Oettinger. Un montaje que habla de marginación, migrantes y discriminación.

Hay tensión en el centro de Santiago. Las calles son disputadas por travestis chilenas y colombianas, definiendo territorios entre peleas y cuchillas. Un par de metros encima de eso, en un pequeño departamento una vieja travesti eleva una plegaria a la Virgen de Pompeya. Ruega que regrese la Kena, una protegida suya que ha desaparecido. Mientras su amiga Leila trata de vengarla, segura de que las extranjeras la mataron, pero el maricón Luco intenta detenerla para evitar la tragedia. Y la Beyoncé, que solo quiere ser mujer, prefiere creer que la Kena se fue para otro lado con un cliente. 

Pompeya es una obra que desde el mundo del comercio sexual habla de marginación, migrantes y discriminación. La obra está basada en testimonios y material documental. Gerardo Oettinger (Bello Futuro) la escribió a partir de la idea original de Rodrigo Soto (Las criadas), quien también dirige. “El travesti es una excusa para hablar de un Chile que trata a su gente como inmigrante en su propia tierra. Somos nosotros mismos excluidos”, cuenta el director. El montaje es interpretado por Rodrigo Pérez, Gabriel Urzúa, Guilherme Sepúlveda y Gastón Salgado. 

Dirección e idea original: Rodrigo Soto
Dramaturgia: Gerardo Oettinger
Elenco: Guilherme Sepúlveda, Rodrigo Pérez, Gabriel Urzúa, Gastón Salgado
Diseño sonoro: Daniel Marabolí
Diseño integral: Gabriela Torrejón
Realización audiovisual: René Soto y Michael Salinas
Producción: Alessandra Massardo
Maquillaje: Bárbara Soto

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