Gabriela Mistral

La figura de Gabriela Mistral ya estaba presente en este espacio en 1972. A partir de junio de ese año, una vez concluida la Conferencia de la UNCTAD III, el nombre de la poetisa chilena bautizó el centro cultural que administró el Ministerio de Educación de la época. Durante quince meses, el Centro Cultural Metropolitano Gabriela Mistral albergó numerosas actividades en torno a las artes y fue visitado por miles de personas.

Sala Gabriela Mistral

Volver a su nombre repara una deuda histórica y confirma el trabajo del Centro GAM dentro de los valores humanistas y artísticos que caracterizaron a la Premio Nobel chilena. Su amor por la palabra como vehículo de conocimiento, alegría y comprensión del mundo («comprender fue siempre goce. ¿Cómo no va a ser felicidad seguir el alma de una raza en su verbo?»); su convicción democrática y el arraigo popular de su obra; su afecto por los valles chilenos que admiró desde niña, su defensa de la educación, fueron los valores de una creadora vinculada a su país y a su gente, que confió en el alcance amplio y liberador de la cultura, fuera de toda sobreintelectualización o elitismo.

El talento y la ética de la autora de Tala y Desolación inspiran el trabajo del equipo GAM. Ella es el ejemplo para una entrega generosa y trascendente en torno a la cultura, que la valora como un aporte social y libertario, abierto tanto a los creadores como a las audiencias, y que trata a ambos con la dignidad que merecen. Es la responsabilidad de un legado histórico expuesto a las veloces dinámicas contemporáneas, e implica equilibrar patrimonio y novedad con el sentido social y el afecto por la creación que guió la vida de esta mujer universal nacida en los valles de Vicuña.