Un combate que cruza danza, deporte, sexualidad y humor. Un éxito del underground argentino que llega tras ocho temporadas en Buenos Aires y giras por más de diez países.

Un poyo rojo toma la tensión que precede al primer beso, la intensifica en el entorno solitario, sudado y ligero de ropa de un camarín deportivo y la extiende por una hora. Ahí dos hombres de cuerpos trabajados se miran de reojo mientras se mueven para deslumbrar al otro. Competitividad y atracción a borbotones en un desafío que une danza, teatro físico, deporte, sexualidad y humor.

La obra dirigida por Hermes Gaido llega a Chile tras casi 10 años de éxito en Argentina y años de giras por más de 10 países de Europa y América. “En cada escena, los intérpretes descuellan expresividad y talento”, publicó el diario trasandino Página 12.

El montaje creado por Nicolás Poggi y Luciano Rosso retrata con humor la incertidumbre, torpeza y violencia del deseo a través de un fuerte trabajo del lenguaje corporal. El título alude a las peleas de gallos, cita reconocible en partes de la creación que también cita distintos estilos de danza, de breakdance a voguing.

En escena solo hay una banca, un casillero, toallas, botellas de agua, un espejo y una radio. Esa radio sirve para sintonizar los momentos musicales de la obra, aunque principalmente transcurre en un silencio roto solo por el sonido de los cuerpos.

El elenco está formado por el propio Rosso y Alfonso Barón, bailarín que ya se presentó el 2013 en GAM con La idea fija, de Pablo Rotemberg.

Coreografía: Nicolás Poggi y Luciano Rosso
Dirección: Hermes Gaido
Elenco: Alfonso Barón y Luciano Rosso
Producción: Un Poyo Rojo/T4

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